Este tema se centra en la importancia del espacio y el tiempo como los canales mediante los cuales se puede cumplir una serie de expectativas educativas, y así poder administrarlos para alcanzar su máxima rentabilidad.
Los objetivos son aprender a gestionar el espacio y el tiempo en la organización de los centros educativos y de igual forma analizar y valorar los elementos materiales más importantes de la escuela, que se deben considerar en el desarrollo de los procesos de enseñanza-aprendizaje. También analizaremos la fatiga como factor determinante en el rendimiento escolar.
Cabe destacar además en este tema dos autores influyentes en cuanto al diseño y estructura de los centros educativos, estos son (Doménech y Viñas, 1997 y Heras Montoya, 1997)
El espacio educativo es el lugar en el cual se llevan a cabo las situaciones de aprendizaje, siendo este condicionante para el proceso de enseñanza. La forma de distribución y aprovechamiento del mismo corresponde a una manera particular de entender la educación. Para que todo esto se cumpla es necesario que las aulas cumplan unos requisitos básico, es decir que sean ampliables, con un sistema de muebles modulares, que a su vez estos sean adaptables, capaces de adaptar su estructura, también deben ser flexibles y ampliables. Es también importante que se puedan agrupar y se puedan utilizar para diferentes funciones. Otra característica importante es que se puedan trasladar por los diferentes espacios del centro.
Una buena utilización de este espacio depende en gran parte de la correcta ubicación de este, es decir que tenga una adecuada atmósfera de trabajo, siendo esta a su vez tranquila. Que la orientación sea la correcta para evitar clases muy calurosas, muy frías o poco ventiladas. A si mismo la estructura debe ser la adecuada, eliminándose así las barreras arquitectónicas.
Por otro lado las funciones del espacio escolar se pueden definir de la siguiente manera:
Que tengan unas condiciones higiénicas adecuadas, ya que en estas instalaciones pasaran mucho tiempo los niños/as, por lo que ha de estar bien iluminado, aireado, con buen clima. Estas condiciones son fundamentales para que los niños se sientan bien en el lugar donde se encuentran, favoreciendo las ganas de aprender.
Realizar la creación de un ambiente agradable, fomentando la relación maestro-alumno, alumno-alumno y alumno-maestro, para desarrollar relaciones interpersonales.
Es fundamental la interacción de las relaciones mencionadas, porque para que las escuelas funcionen los niños deben poder hablar con el maestro, con otro compañero para así fomentar y mejorar sus conocimientos. Los materiales curriculares son elementos fundamentales y se consideran parte integrante del espacio escolar, por lo que se ha de atender también a su selección y ubicación. Los materiales utilizados deben ser innovadores, motivadores, informadores, estar bien estructurados didácticamente, polivalentes y variados.
Es fundamental la interacción de las relaciones mencionadas, porque para que las escuelas funcionen los niños deben poder hablar con el maestro, con otro compañero para así fomentar y mejorar sus conocimientos. Los materiales curriculares son elementos fundamentales y se consideran parte integrante del espacio escolar, por lo que se ha de atender también a su selección y ubicación. Los materiales utilizados deben ser innovadores, motivadores, informadores, estar bien estructurados didácticamente, polivalentes y variados.
"En el campo de la organización educativa hay que examinar el problema de cómo garantizar una situación que favorezca y promueva la conexión constante entre aprendizaje intelectual y educación de la persona, señalando los modelos más idóneos de organización. Esto significa que hay que señalar algunos criterios de orientación general que permitan un uso alternativo del espacio del centro y del aula y, en este sentido (Santos Guerra,1993) considera lo siguiente:
Son necesario espacio habitables en los que sea posible la convivencia armónica; espacios
flexibles que puedan ser reconvertidos para la practica de una enseñanza adaptable a los grupos, a las actividades, a las finalidades educativas.
Es necesario que el espacio escolar desarrolle su propia función educativa de un modo positivo y no se conviertan en elemento de freno y coerción. La organización del espacio debe adecuarse a las exigencias de cada día, de cada actividad de cada circunstancia. Lo que significa que no debe decidirse u organizarse el espacio de una vez para siempre. La organización del espacio debe hacerse en colaboración con los protagonistas de la experiencia de aprendizaje. La funcionalidad del espacio ha de atenerse a sus intereses y necesidades.
La educación es una cuestión de valores y enseñar de una determinada manera, conlleva una formación ética y moral. Por consiguiente, el problema radica en conocer si la estructura del espacio puede favorecer o no unos determinados valores y nuestro objetivo es buscar en el espacio aquellos elementos que puedan convertirse en motivadores y reforzadores del proceso de enseñanza-aprendizaje y del conjunto de valores aceptados comunitariamente"
Con respecto a la organización del aula, esta debe responder a ciertos patrones que permitan un perfecto desarrollo de las clases dadas en un entorno apropiado para la edad de los alumn@s.
Para lograr estimular a estos alumn@s, y para conseguir la mejor asimilación de los contenidos, el aula debe de estar distribuida de una forma correcta. Dependiendo de esta organización encontramos diferentes tipos de estructuras, en hileras, hacia la mesa del profesor, que tienen como objetivo enseñar y disciplinar. Y en pequeños grupos, no estando definida la ubicación de la mesa del profesor y fomentándose un aprendizaje más interactivo. Otra forma de organización es por áreas de trabajo es decir:
Si los alumnos se colocan frente al docente con pupitres fijos se originaba una relación de aprendizaje basada en la transmisión de conocimiento, al colocar unas mesas formando un cuadrado supone el aprendizaje participativo. Si colocamos a los alumnos en círculo o semicírculo indica la dimensión social de los aprendizajes, mientras que la organización del espacio sin ningún tipo de estructura esta basada en el aprendizaje autónomo.
Es fundamental saber aprovechar al máximo el espacio del aula, pues estas cada día albergan más niños disponiendo de un espacio siempre limitado.
La iluminación dentro de la clase también será un factor a tener en cuenta para poder llevar a cabo la mayoría de las actividades y para la creación de un ambiente más propicio.
La asignación de zonas dedicados a actividades específicas (lectura, pintura, manualidades, informática, etc...) proporcionan mayor dinamismo a las clases y ayudará a los niños a desenvolverse con mayor facilidad y de forma ordenada por el aula.
Por último, la disposición de los alumnos dentro del aula se hará con el objetivo de que estos tengan el mayor campo visual posible con respecto al profesor/a y a sus compañeros, potenciando la interacción durante la clase.
Todo esto persigue una serie de principios cuya finalidad es lograr el ambiente escolar ideal:
"El aula ha de convertirse en un lugar de encuentro con los otros para favorecer el conocimiento y el acercamiento de unos hacia otros.
La clase debe sugerir gran cantidad de acciones para que todos tengan un contacto con los materiales y actividades y, así abarcar una gran variedad de aprendizajes.
La clase ha de estar abierta al mundo que la rodea ya que el aprendizaje no solo se da dentro del aula sino también en los espacios extraescolares.
Debemos convertir el aula en un espacio acogedor para que los componentes del grupo se sientan acogidos.
La clase debe ser un lugar vivo ya que el entorno se construye activamente por todos los miembros del grupo"
En cuanto al tiempo escolar podemos afirmar que está sujeto a las organizaciones educativas, que se rigen por una serie de normas que son las que organizan su funcionamiento.
Los horarios son elaborados por el Jefe de Estudios quién confecciona una propuesta de acuerdo con los criterios pedagógicos que establezca el Claustro. Pero la ley establece que sea el Director del Centro quién los apruebe. Los horarios son la herramienta mediante la cual se distribuye la jornada escolar y se realizan actividades lectivas y complementarias que se vayan a programar con el objetivo de llevar a cabo lo reunido en el Proyecto Curricular y en el Plan Anual de Centro. En un centro podemos distinguir entre un horario donde se incluyen los horarios del profesorado, alumnado y del personal de administración y servicios. Y un horario general, donde se fijan las condiciones en que el centro permanecerá abierto a disposición de la comunidad educativa, así como la distribución de la jornada escolar con las actividades lectivas y complementarias.
En el horario del profesorado se señalan 30 horas directas con el alumnado y hasta 37 con una serie de actividades como asistencia a reuniones de Claustro de profesores y Consejo Escolar, actividades complementarias y extraescolares, atención a los problemas de aprendizaje (orientación escolar, refuerzo educativo y adaptaciones curriculares. El horario del alumnado indica que la jornada escolar es de 25 horas semanales y 2 y media semanales para el recreo.
Todo esto persigue una serie de principios cuya finalidad es lograr el ambiente escolar ideal:
"El aula ha de convertirse en un lugar de encuentro con los otros para favorecer el conocimiento y el acercamiento de unos hacia otros.
La clase debe sugerir gran cantidad de acciones para que todos tengan un contacto con los materiales y actividades y, así abarcar una gran variedad de aprendizajes.
La clase ha de estar abierta al mundo que la rodea ya que el aprendizaje no solo se da dentro del aula sino también en los espacios extraescolares.
Debemos convertir el aula en un espacio acogedor para que los componentes del grupo se sientan acogidos.
La clase debe ser un lugar vivo ya que el entorno se construye activamente por todos los miembros del grupo"
En cuanto al tiempo escolar podemos afirmar que está sujeto a las organizaciones educativas, que se rigen por una serie de normas que son las que organizan su funcionamiento.
Los horarios son elaborados por el Jefe de Estudios quién confecciona una propuesta de acuerdo con los criterios pedagógicos que establezca el Claustro. Pero la ley establece que sea el Director del Centro quién los apruebe. Los horarios son la herramienta mediante la cual se distribuye la jornada escolar y se realizan actividades lectivas y complementarias que se vayan a programar con el objetivo de llevar a cabo lo reunido en el Proyecto Curricular y en el Plan Anual de Centro. En un centro podemos distinguir entre un horario donde se incluyen los horarios del profesorado, alumnado y del personal de administración y servicios. Y un horario general, donde se fijan las condiciones en que el centro permanecerá abierto a disposición de la comunidad educativa, así como la distribución de la jornada escolar con las actividades lectivas y complementarias.
En el horario del profesorado se señalan 30 horas directas con el alumnado y hasta 37 con una serie de actividades como asistencia a reuniones de Claustro de profesores y Consejo Escolar, actividades complementarias y extraescolares, atención a los problemas de aprendizaje (orientación escolar, refuerzo educativo y adaptaciones curriculares. El horario del alumnado indica que la jornada escolar es de 25 horas semanales y 2 y media semanales para el recreo.
La distribución y adecuación del horario, el horario de los órganos unipersonales y de gobierno, y el cumplimiento del horario por parte de los maestros y maestras se encuentra regulada en el bloque II (horario del personal docente) del anexo I de la Orden de 29 de junio de 1992, de la Conselleria de Educación (DOGV núm. 1826, de 15 de julio de1992) y el Real Decreto 73/2012 de 18 de Mayo.
Este vídeo lo publica un profesor e investigador de la universidad Complutense, y trata sobre el ritmo vital de niños y adolescentes.
Este vídeo lo publica un profesor e investigador de la universidad Complutense, y trata sobre el ritmo vital de niños y adolescentes.
Para terminar habláramos de los recursos materiales, los cuales se pueden dividir en materiales curriculares siendo estos los elementos materiales, variables de distinta que tienen como función complementar la labor educativa. Y los Recursos materiales del centro, lo que se denomina vulgarmente como mobiliario. Entre las condiciones que debe reunir el mobiliario cabe destacar la flexibilidad de estos así cómo la facilidad de acoplamiento entre sí para los trabajos en grupo o individuales, lo ideal sería unos muebles con estanterías inclinadas para colocar libros, trabajos... Y las paredes deben servir para colocar los dibujos de los niños. Así mismo entre las características que deben cumplir los materiales:
Motivadores: motivan al alumnado en el interés por un tema.
Informadores: dan una información mas amplia sobre lo que están trabajando (rompen con el libro de texto).
Organizados didácticamente: propone una organización del itinerario que debe seguir el alumno.
Polivalentes, plurales y variados: se pueden utilizar en diversas etapas o áreas (muy importante en la educación en la diversidad)
Escolares y no escolares: pueden estar pensados para la escuela o no.
Los no escolares pueden ser materiales de nuestra vida cotidiana.
Adecuados, consistentes, simples.
Exentos de riesgos, bien seleccionados y creativos



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